Los espigadores, recolectores de nuestros despilfarros
‘Los espigadores y la espigadora’ es un documental de la veterana directora Agnès Varda. En él, nos quiere hacer pensar acerca de la sociedad de consumo en la que vivimos, de usar y tirar y del despilfarro que hacemos a diario. Lo que nosotros desperdiciamos es recogido por otras personas, algunas lo hacen por su extrema pobreza y otras porque creen que es inmoral tirar tal cantidad de comida y objetos cuando miles de seres humanos se mueren de hambre en el mundo
CARMEN CARDOSO PARRA
Agnès Varda: la búsqueda de una inconformista
Esta película fue tejida con varios hilos –el de las emociones que sentí cuando me enfrenté con la pobreza, el de las posibilidades ofrecidas por las pequeñas cámaras digitales y mi pelo gris–”. Así define Agnès Varda su documental.
La directora también quería expresar su amor a la pintura. “Tenía que unir las piezas y hacer que tuvieran sentido en la película, intentando no traicionar las cuestiones sociales a las que se refiere: los desperdicios y la basura”.
A lo largo de su carrera esta directora nacida en 1928 ha sorprendido con algunos de sus títulos. Desde su primer trabajo, La pointe courte, que realizó sin tener ninguna formación ni conocimiento técnico alguno sobre películas ni objetivos y que sorprendió a muchos, han pasado ya 48 años, en los que ha ganado varios premios, entre ellos el Oso del Festival de Berlín y el León de Oro del de Venecia.
Durante la recolección de trigo en el verano de 1999 vio en televisión a un granjero que explicaba que si su cosechadora no estaba bien ajustada perdería muchos granos. Entonces se acordó de que hace muchos años existían unas personas llamadas espigadoras, y se dispuso a grabar un documental “de camino errante”, como ella lo define, en busca de estas personas.
“Me las arreglé para acercarme a ellos, para sacarles fuera de su anonimato. Descubrí su generosidad. Hay muchas maneras de ser pobres, manteniendo el sentido común, el sentido de cólera o de humor”.
Digo que...
...no trato sólo de acercar disparidades, sino de ejercer una armonìa de intereses, un buen funcionamiento de engranajes que sin darme cuenta (o sì), amplìan mi vida y enriquecen el dìa a dìa. El arte en sus mùltiples manifestaciones, ha despertado en mi ansias varias, que necesito plasmar/ver/convertir, y lo hago en estos espacios generosos que la tecnologia nos da.



